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8 dic 2010

Propuesta ciudadana para la reforma de la ley electoral

La Ley electoral es antidemocrática e injusta. Contraria al espíritu de la Constitución. Intolerable. No se debe consentir. De mantenerse ésta Ley electoral, España seguiría sin ser una democracia plena -hoy no lo es, porque el Parlamento no representa la voluntad popular-. Dos partidos políticos se arrogan la representación de la voluntad del pueblo, cuando no la tienen, pues más de tres millones de españoles no están representados en el Parlamento o lo están sin que unos votos valgan igual que otros. Es decir, los ciudadanos no son iguales ni tienen los mismos derechos. En las elecciones de 2008, más del 8% de los votos a las candidaturas no tuvieron representación parlamentaria, o la tuvieron sin igualdad. Ello supone que el Gobierno no está elegido democráticamente. Tampoco la oposición. Por lo tanto, el Gobierno salido de ese Parlamento no es democrático, sino impuesto a los españoles.

Las elecciones de 1977, que teóricamente daban fin a la dictadura fascista, se regularon por un Decreto Ley dictado por un gobierno anticonstitucional. Las de 1979, ya con La Constitución aprobada el 29 de diciembre de 1978, se celebraron reguladas por un Real Decreto semejante al primero, a pesar de ser ya constitucionales. Las de 1982 continuaron celebrándose por Decreto Ley que no respetaba el espíritu de la Constitución. El mandato constitucional ordenando que una Ley orgánica regule el sistema electoral, – evidentemente respetando la Constitución- no se cumplió hasta ocho años después de refrendada, mediante, la aprobación de La Ley electoral del 20.04.1986. Sin embargo, esta Ley que aún rige las elecciones en España -después de 33 años-, es una reproducción, en lo fundamental, del primer Decreto Ley dictado por el último Gobierno franquista.

La Ley electoral infringe el Art. 68.3 de La Constitución que establece: “La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional”, después de haber dicho en el punto 1º que los Diputados serán: “elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto”. ¿Dónde está la representación proporcional y el sufragio igual, cuando unos diputados necesitan casi 500.000 votos para ser elegidos y otros nueve veces menos, como el PNV, o 7,26 menos como el PP, o 7,25 menos como el PSOE? ¿Somos iguales ante la Ley todos los ciudadanos? ¿Se respeta el Art. 14 que proclama que “Todos los españoles son iguales ante la Ley”?

Los medios de información públicos, nacionales, autonómicos y locales, discriminan a partidos y ciudadanos cuando el Art. 20.3 sostiene que los medios de comunicación social dependientes de cualquier Ente público garantizarán el acceso a ellos a los grupos sociales y políticos respetando el pluralismo de la sociedad. ¿Se cumple este mandato? Tampoco se respeta el espíritu del Art. 149.1 primero: “El Estado tiene competencia exclusiva: “la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos….”

La Ley electoral ni siquiera respeta el Art. 1º de La Constitución: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. ¿Se respeta la igualdad y hay pluralismo político en todos los Parlamentos que ha elegido el pueblo español en los 33 años transcurridos desde que se dio paso de la dictadura a la democracia? El Art. 6º, insiste: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política” ¿Expresan los actuales partidos políticos el pluralismo y la voluntad popular cuando unos necesitan cerca de 500.000 votos y otros solo 51.000 o 66.000? El Art. 9, en su punto 2, exige: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integran, sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social” La Ley electoral actual está mantenida por los dos partidos mayoritarios. Desatienden toda protesta y exigencia pública, incumpliendo el mandado constitucional de remover los obstáculos -evidentemente en este caso la Ley electoral- que impide y dificulta la plenitud de la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

Las nueve elecciones celebradas ya en la actual etapa “democrática” con la aplicación de la injusta Ley electoral ha ido distorsionando, no solo mediante los votos no válidos o irrelevantes, sino también induciendo a los ciudadanos a votar a uno u otro partido de los dos mayoritarios -sobre todo al PSOE- para pretender que su voto fuese “útil”, pues si votaban al partido que libremente consideraban oportuno, ese voto no tendría ninguna validez. Con ese voto “útil” muchos pretendían impedir la mayoría absoluta o el triunfo del partido que consideraban no debían gobernar. Así se ha consolidado el actual bipartidismo imperfecto que, repetimos, no es democrático, y supone que el Parlamento no represente verdaderamente la voluntad del pueblo.

Se podrá alegar que el sistema mayoritario se aplica en algunos países. Cierto, pero en esos países no lo impide una Constitución, mientras que en España el sentido y espíritu de La Constitución lo prohíbe, pues en todo su articulado insiste que debe regir el sistema proporcional, esto es, que un voto es igual a otro voto. Para intentar implantar el sistema mayoritario, habría que cambiar La Constitución, y que ésta, admitiese, en los términos que regula la actual Ley electoral, la aplicación del sistema D’Hondt. ¿Aprobaría el pueblo español en referéndum una Constitución que permitiese que el PNV solo necesite 51.000 votos para tener un Diputado, cuando otros Partidos necesitan casi diez veces más? Cuando el Gobierno reparte 81 millones de Euros entre los partidos políticos, lo hace adjudicándose el PSOE y el PP importantes cantidades, que con unas elecciones democráticas, correspondería en parte a los partidos nacionales minoritarios. Así, el PSOE se ha repartido cada año 1.805.040 Euros que deberían corresponder a Izquierda Unida y 1.098.501 Euros a UPyD. Sin embargo, todos los ciudadanos pagan -o deben pagar- los impuestos, reciban o no de manera justa las subvenciones del Estado a sus partidos. Se infringe el punto 2 del Art. 31 de La Constitución. Más escandaloso aún es el reparto del dinero público a los miembros y votantes del Senado, institución que, además, la mayoría de los españoles consideran innecesaria, o que, debería desempeñar otra función.

Las consecuencias de esta Ley electoral han supuesto, además, que se haya perpetuado las políticas de la corrupción, el despilfarro y la crispación; que partidos y políticos actúen en beneficio propio y no en el interés de España, guiándose únicamente por el oportunismo electoral para así poder alcanzar el poder. Así, para la actual oposición vale “cuanto peor mejor”. Esta es la razón del desprestigio de la política y los políticos, que, por desgracia, anida en la mayoría del pueblo español que mantiene el gravísimo disparate de considerar que los políticos son todos igualmente corruptos, y que da lo mismo votar a unos que a otros o no votar.

La gravedad de este desprestigio de la política, supone también el desprestigio de la democracia. Sencillamente se está fraguando un caldo de cultivo que puede llegar hasta hacer posible la desaparición de la democracia y la implantación de un nuevo fascismo, cualquiera que sea la forma que hoy adopte éste, pero que sin lugar a dudas, será fascismo.

Frente a este estado de cosas, los firmantes de este manifiesto, exigimos a los mal elegidos representantes del Parlamento actual de España, que antes de que se convoque las próximas elecciones de 2012, proceda a cambiar la Ley electoral de 20.01.1986 por una que, al menos, atienda el dictamen del Consejo de Estado, para que esa nueva Ley electoral sea democrática y justa, y en la que todos los ciudadanos seamos iguales y tengamos los mismos derechos a estar representados en el Parlamento.

Pedimos a los ciudadanos que mediante todos los procedimientos legales -absolutamente todos- insten a este Parlamento a cambiar la Ley electoral.





Para firmar y ver las adhesiones:

13 oct 2010

La reforma de la ley electoral, contra el fraude.

Campaña por una ley electoral justa iniciada por blogueros de ILoveIU y su entorno abierta a todos y todas.

Señorías:
Me dirijo a ustedes con el fin de hacerles patente mi preocupación por algo que por enésima vez, han rechazado en el Congreso.
Al parecer, esta semana van a aprobar cambios sobre la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General de 1985), modificaciones a las que no niego su importancia, pero que, sin embargo, olvidan lo que debería acercarnos a un principio democrático por excelencia, el de: “una persona, un voto”.
Aproximarse a ese principio debería ser para ustedes –representantes del pueblo— una obligación ética, si es que, como supongo, creen ustedes en la democracia.
El hecho de que quieran mantener la falta de proporcionalidad y las disfunciones en la asignación de escaños a los distintos grupos políticos que se presentan a las elecciones, no dice mucho en su favor y sí de sus propios intereses partidistas, creando desconfianza en la opinión pública que, como ustedes saben, no tienen a la clase política, precisamente, muy bien valorada. 

¿Cómo se puede entender que se mantenga esa falsa proporcionalidad que hace que algunos partidos políticos necesiten unos 66.000 votos para obtener un diputado y otro (el caso extremo de IU/ICV) necesite casi 500.000? ¿Acaso les parece democrática una ley que hace que un voto de unos partidos valga siete veces más de lo que vale el voto de otro?

Como ustedes bien saben, lo ideal para corregir este defecto sería cambiar la circunscripción electoral, pero ésta está recogida en la Constitución y no parece que ustedes estén dispuestos a cambiarla. Sin embargo, hay otras fórmulas que permiten, si no una proporcionalidad total, que haya una aproximación mucho mayor sin modificar la Constitución. De hecho una de las fórmulas sería la que, a petición del gobierno, ha sugerido el Consejo de EstadoRecomendación que ustedes han rechazado.
No es lícito que quien tiene el derecho de defender los principios democráticos elementales se opongan a que la proporcionalidad de “una persona, un voto” se pueda conseguir. No hay ninguna razón, salvo la de sus intereses partidistas para que no se acepte la reforma que ha aconsejado el Consejo de Estado. Así es que todavía están a tiempo, Basta que se pongan de acuerdo y sean capaces de anteponer una representación justa a sus propios intereses.
Si lo hacen, como ciudadanía nos daremos cuenta de que cumplen con su obligación. Porque, señorías, para que sean democráticos los acuerdos que ustedes toman, lo primero que debería ocurrir, es que la representación de la voluntad popular fuera lo más fiel posible a los votos que emite. Hoy no es así. En sus manos queda rectificar algo que parece tan obvio.


Envíe si quiere manifestar su repulsa un email a los miembros de la Subcomisión de la Reforma Electoral, estos son sus componentes:
                     alfonso.guerra@diputado.congreso.es 
                     elviro.aranda@diputado.congreso.es 
                     jose.benegas@diputado.congreso.es 
                     josemariabenegas@hotmail.com 
                     jabermudez@diputado.congreso.es 
                     gaspar.llamazares@diputado.congreso.es 
                     jesus.quijano@diputado.congreso.es 
                    juan.vera@diputado.congreso.es 
                     jordi.xucla@diputado.congreso.es 


Si quiere firmar la campaña pinche aquí 


Si publica la carta en su blog y quiere que le incluya en la lista, coméntemelo 


Estos son los blogs que se están sumando a la campaña:
Ventanas de Falcón, La Terca UtopíaArraio SoundHernán MorenoSoto en CamerosDesde la CanteraMoscas en la sopa.Enrique VicentePunts de VistEnchufeLa Rueda del Tiempo,  Ciberculturalia,ViramundeandoNoeraaixoTiburón blancoHacia el SudoesteLagos de Pokara,El Sr. MDeportado en SiberiaQuien mucho abarcaAgua Va!!Ceronegativo, Iñaki Escudero, A Sueldo de Moscú, Kabila,   

20 mar 2010

Hagan juego señores, Sistema Electoral bipartidista a la carta, gana la banca



Si alguien se imaginó (ingenuamente) que los dos partidos mayoritarios iban a dar un mínimo paso para subsanar lo injusto de una ley electoral que cercena la pluralidad y les beneficia de una manera brutalmente desproporcional es que todavía cree en los reyes magos. El sistema bipartidista imperante en nuestro país no es una casualidad, Herrero de Miñón, padre de la Constitución ya lo dejó bien claro y lo repite sin ningún reparo para quien todavía no lo sepa, el sistema electoral impuesto en la transición por provincias y con un mínimo de dos diputados unido a la Ley D´Hont se hizo en su día para apuntalar el actual sistema de "alternancia" (que no alternativa) ya que propicia que los ciudadanos piensen que no merece la pena votar a los partidos de ámbito nacional minoritarios que no tienen implantación en todas las regiones al ver que sus votos se pierden al costarles siete veces más un escaño que a los dos grandes y tener muy difícil obtener un diputado.

Sabemos que la democracia en nuestro país está bajo mínimos y cada vez más en caída libre, algo que se le tiene que agradecer a los comportamientos precisamente de los dos grandes partidos (corrupción, clientelismo, partidismo, electoralismo, etc.,) de la misma manera que sabemos que les importa una mierda a los dirigentes del Pp y del PsoE cambiar una situación, que mientras pervierte la representación plural de los ciudadanos dejando fuera a ciudadanos que apuestan por partidos minoritarios, les favorece descaradamente. Ellos obtienen lo que quieren, el poder, pues saben que al estar repartidos entre los dos, y gracias a los poderes económicos y unos medios de comunicación interesados en apuntalar el actual sistema, cuando uno cae, el otro recoge el testigo. Izquierda Unida que lleva 20 años batallando para cambiar esta injusta ley donde en las últimas elecciones generales sus dos diputados les ha costado casi medio millón de votos cada uno y al nuevo partido UPyD 300 mil, por los 60 mil que les cuesta cada diputado a Pp y PsoE solo les quedará una vez más predicar en el desierto ante una ciudadanía apática (que entre muchos motivos y entre ellos por higiene democrática deberían de castigar a los dos partidos mayoritarios dejándolos por debajo del 20%) viendo una vez más como el derecho a cambiar esta injusticia democrática es nuevamente pisoteada.

Yo no esperaba que cambiara nada en el neoliberal reaccionario Pp y más visto que las encuestas hoy les favorece, y menos esperaba del social liberal cobarde PsoE que está en la posición contraria (al menos en Cataluña el Psc ha sido más inteligente y ante la propuesta de cambio de la ley electoral catalana les han adjudicado las culpas a la negativa intransigente de CIU por no querer cambiar nada dado que la ley catalana es una burda copia de la estatal y son los principales beneficiarios) espero eso sí, que tanto el Pp como el PsoE les llegue un día cercano el probar su propia medicina, como la probó el artífice de la operación bipartidista, Adolfo Suarez, cuando se presentó con el CDS ante el hundimiento y posterior desaparición de la UCD. De la misma manera que espero que si por una casualidad el PsoE necesitara los votos de IU para poder gobernar la primera condición irrenunciable sea el cambio en la ley electoral.
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