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18 jul. 2010

El debate del estado de la nación y las encuestas. Hay que pensar, hay que sospechar.

Dicen las últimas encuestas del CIS de este mes de junio que el 20,7 por ciento de los ciudadanos contestan como el tercer principal problema del País (después del paro, con el 75% y los problemas de índole económica con el 53%) a la clase política y a los partidos políticos. En el mismo panel (multirespuesta con treinta preguntas en total) "curiosa y sospechosamente" lo preguntan de otra manera: El Gobierno, los políticos y los partidos, y recoge el 7,1 por ciento. Esta doble pregunta desvirtúa los tantos por ciento a la franja baja, pues sumadas daría un resultado de un 27,8 por ciento de ciudadanos que ven a los partidos y a los políticos como el principal problema, no sé si es un error estadístico o una precocinada para que entre dato y dato el Gobierno se quede con el 7,1 de desaprobación ciudadana, yo me decanto que es más por el adobo, en este caso muy descarado, para beneficiar a un Gobierno en horas bajas porque no puede haber otra razón para que el CIS no las haya fundido en una sola pregunta que seguramente hubiera rozado casi un 30 % de rechazo al Gobierno. Sin salirnos de la fábrica de moldear conciencias del CIS y echando un vistazo a las encuestas de opinión sobre el estado de la Nación se observa como el 95% de los encuestados de un 72% de los que dicen haber tenido acceso a la información del evento expresan que en el debate lo que ha predominado son las criticas, reproches y acusaciones de unos y otros, además de que mayoritariamente por unas u otras causas y con la que está cayendo a una mayoría de los ciudadanos no les ha interesado el debate.

 

Si nos fijamos quién ha ganado el debate del estado de la nación (pues eso es al fin y al cabo lo que se pretende con la bipartidista encuesta) se puede observar que lo más importante no es quien ha ganado, sino, quien no ha ganado, Zapatero y Rajoy, pues el triunfo del ganador absoluto del debate ha sido: Ninguno. Tal cual lo dice la encuesta "ninguno" con el 36,5% muy por delante de un exiguo apoyo del 26,1% de un Zapatero que se jacta de las medidas contra populares que está imponiendo vendiéndolas como socialdemócratas (para vomitar) y un 19,8% para un Rajoy que ve como no solo perdió la guerra mediática contra el terrorismo, sino que ahora el PsoE le ha dejado sin campo de maniobra parlamentaria (aparte de los montajes circenses rozando el ridículo a los que nos tiene acostumbrados) pues Zapatero le ha pasado como un elefante en una cacharrería por la derecha.

Que haya ganado "ninguno" por tan amplia ventaja es algo que para los que nos consideramos de izquierdas y vemos la deriva autodestructiva de un histórico PSOE dirigido por una cúpula (crápula) que está haciendo bandera de las medidas de la burguesía más derechistas queriendo imponer en unos pocos meses lo que la burguesía no logró en años, repito, es una situación que para los que nos sentimos de izquierdas no nos debería alegrar en absoluto, sencilla, clara y directamente nos debería hacer pensar, pensar en la forma de atraer a esa gran franja de ciudadanos descontentos reorganizando la izquierda plural en torno a la defensa de un programa conjunto cuyo "objetivo en principio" sea lograr un gran respaldo social (y cuyo objetivo final creíble y posible, sea acceder al poder) que rompa la barrera del 20% de apoyo popular articulando propuestas de izquierdas en un momento histórico que nos jugamos el futuro de nuestros hijos y el de nuestros nietos.

Reitero, no nos debería alegrar a los que queremos otra política económica anticapitalista y no nos resignamos a que el PsoE le regale el Gobierno a un Pp que le tendría cautivo en la oposición y a una sociedad desarmada ideológicamente (si no lo está ya) y a todo el resto de la izquierda secuestrada o en el mejor de los casos, acosada y "perseguida." Nos debería hacer pensar en lo que se nos puede venir encima si no somos capaces de organizar una izquierda potente para intentar parar los ataques de una burguesía que ve por un lado su modelo social fracasado y por otro como ante la falta de un modelo alternativo (no nos olvidemos que la burguesía en su afán egoísta de acaparar y mantener poder y privilegios ya utilizó en los años treinta al fascismo y la guerra para imponer lo que con las instituciones democráticas no lograba) nos arrastra a todos en su suicida huida al vacio. Esta encuesta debería hacernos pensar y "sospechar" que ese casi 30% de ciudadanos que ven un problema principal al Gobierno, a los partidos y a la clase política y que va al alza, (y más con lo fragmentada y débil que se encuentra la izquierda en la actualidad) pueden ser la punta de lanza y usada como carne de cañón para que si fracasan las imposiciones de las recetas económicas de siempre resurja un nuevo neofascismo. En los años treinta a los comunistas los fascistas les llamaban fascistas, y ponían como prueba las siglas de los partidos fascistas diciendo que defendían a los trabajadores, hace poco la Cospedal llamó fascista a José Montilla y Esperanza Aguirre decía que el Pp es el partido de los trabajadores. Era otro tiempo y en otro contexto, pero hay que pensar, hay que sospechar.

 

En el año 1986 nació una Izquierda Unida que aglutinó a un gran espectro de la izquierda desencantada de la máquina electoral desideologizada y derechizada en la que se había convertido el PsoE de la mano de Felipe González, y nació haciéndolo en un periodo histórico donde esa izquierda pensó, acertadamente, que el OTAN de entrada NO (visto las credenciales que ya demostró Felipe gestionando la reconversión industrial salvaje) era en realidad OTAN hasta en la sopa, y esa izquierda cogió de bandera el NO a la OTAN porque sospechó, muy acertadamente también, que entrar en la OTAN era entregar la soberanía popular a los intereses de la economía norteamericana, y por ende, entregar nuestro parlamento a los mercados. De aquellos polvos neoliberales reformistas, estos barrizales.

Hoy, hay que pensar muy seriamente que nuestro presidente del Gobierno Jose Luis Rodríguez Zapatero no solo ha emulado a su maestro Felipe González, si no que lo ha superado con tal magnitud y radicalidad que si nadie lo remedia nos hará pasar: Pagar por trabajar, como pulpo socialdemócrata de compañía. Dentro de poco más de dos meses tenemos una Huelga General que es mucho más que la defensa de derechos concretos (algunos desde el PsoE los llaman privilegios) de los trabajadores, es la defensa de los trabajadores como clase social que asiste desconcertada y sin referentes que seguir como nos están robando una parte importante de nuestras conquistas sociales a favor de los mercados, que es lo mismo que decir la clase social que representa a la burguesía. Tenemos que aprovechar para que la Huelga General del 29-S sea, primero, un éxito total y segundo, para que sea el revulsivo que nos sirva para hacer avanzar el proyecto de "La Izquierda" Alternativa a un PsoE rendido al capitalismo económico y financiero más depredador. En este momento histórico decisivo, pues eso, el actual estado de la claudicación del PsoE nos debería hacer sospechar, y sobre todo, pensar, que ha llegado la hora de que la izquierda plural pase de estar a la defensiva y a la deriva a la unidad de acción organizada y combativa.

 

Han hablado del debate del estado de la nación:

Viul

Javier Mesonero

Kabila

Antonio Rodríguez

Angels Martínez Castells

Viramundeando

Ceronegativo

Alvaro Villar

 

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